Se denominan ecosistemas al conjunto de animales y vegetales que viven en un determinado territorio, de manera que ejercen entre sí una influencia recíproca. Los ecosistemas permanecerían en equilibrio si la intervención del hombre no produjera contaminación, deforestación o destrucción de especies.

Uno de los factores que más influye en los ecosistemas es el clima. El clima de un territorio está determinado por las temperaturas y las lluvias.

 

 
 

 
 


Debido al alejamiento del mar, en la Comunidad de Madrid los inviernos son fríos y los veranos calurosos. Las estaciones intermedias son cortas. Las lluvias se distribuyen de manera irregular a lo largo del año, aunque son más frecuentes en primavera y otoño.
Un modificador del clima es la altitud: a mayor altitud descienden las temperaturas y aumentan las precipitaciones.
En la Comunidad se pueden distinguir dos zonas claramente diferenciadas por el clima y la altitud: la Sierra y el Llano.

ZONA DE LA SIERRA

El clima de esta zona se caracteriza por tener unos inviernos  muy fríos, con nieves y heladas frecuentes, y unos veranos con temperaturas  suaves. Las precipitaciones son abundantes y durante el invierno suelen ser en forma de nieve.

La vegetación es abundante debido al clima húmedo. En las cumbres hay ausencia total de árboles y la nieve cubre estas zonas buena parte del año. Es zona de matorrales, pastos y praderas para el ganado. Los árboles más frecuentes son los pinos, fresnos y robles en las cumbres, y los bosques de encinas en las alturas inferiores, donde también son frecuentes los matorrales de enebros, jaras y retamas. En los valles encontramos encinas, fresnos y robles.

Los animales se protegen de las bajas temperaturas viviendo en los bosques, donde pueden encontrarse jabalíes, liebres, zorros, ciervos, ardillas, buitres, búhos, topos y lagartos. La población animal es muy escasa en las cumbres y abundante en las laderas.

ZONA DEL LLANO

El clima ofrece temperaturas altas en verano y muy bajas en invierno. Las precipitaciones son escasas y suelen darse en primavera y otoño.

La vegetación, que debe soportar la escasez de agua y las altas temperaturas, es escasa, en parte porque la humedad es menor per también porque la acción del hombre ha deforestado estas zonas con el crecimiento de las ciudades, la instalación de industrias y la construcción de vías de comunicación.
Los árboles más frecuentes son las encinas, el árbol más importante de la Comunidad, y los olivos; también abundan los matorrales y las  plantas olorosas como la jara y el tomillo. Un arbusto importante es el madroño, cuyos frutos, unas bolitas de color rojo oscuro, son comestibles. En las orillas de los ríos se suelen encontrar álamos, chopos y fresnos.  En las zonas mas llanas existen cultivos y en la vega del río Tajo huertas.

Los animales también están adaptados al clima; destacan: perdices, zorros, conejos, ciervos, gamos y abubillas.